Recientes estudios muestran que leerles en voz alta es fundamental para su desarrollo.

Cada cerebro es único e irrepetible. Respetar las diferencias de aprendizaje de cada uno va ser más necesario que nunca, ya que no todo el mundo aprende de la misma manera y va a necesitar conocer las fortalezas y debilidades del cerebro en particular de cada persona.

El mejor predictor de la ejecución de un niño es el desempeño en el colegio, y en la vida, es la cantidad de lenguaje que haya escuchado antes de los 6 años. Estas son las conclusiones dadas a conocer del simposio de ‘Learning and The Brain’, recientemente en Nueva York, a través de los expertos que participaron en él.

De esta manera, se concluye que es fundamental que el niño esté expuesto a buen lenguaje durante los primeros 6 años de vida. ¿Cómo? Se ha comprobado que leerle en voz alta es una excelente fuente de lenguaje para el cerebro. En general, a los niños se les debe leer en voz alta hasta que estén en bachillerato. Escuchar una buena narrativa le encanta al cerebro y este graba la información de manera más eficiente por esta razón.

Igualmente, se está viendo que es muy importante enfocarse en las fortalezas y no solo en mejorar las debilidades. Entonces, es primordial que los padres y maestros conozcan bien el cerebro de cada niño; solo así van a lograr optimizar su potencial de aprendizaje y ajustar procesos.

Y las investigaciones siguen confirmando que entre más temprano se intervenga un problema de aprendizaje o neurológico, mejor pronóstico de éxito habrá en cada caso.

Es por esto que si su hijo se empieza a atrasar en cualquier área motora como es sentarse, gatear, caminar o hablar, se debe consultar.

Recuerde que el cerebro tiene gran plasticidad y maleabilidad en los primeros años de vida, de ahí que para los niños sea fácil aprender un segundo idioma en edad temprana. Exponga a su hijo a otro idioma cuando sea pequeño y verá cómo lo adquiere con facilidad. Además, está comprobado que el saber dos o más idiomas desarrolla una mejor habilidad de pensamiento verbal.

También los estudios científicos concluyen una vez más que el cerebro aprende de manera óptima solo cuando el niño se siente seguro y feliz. Por eso es esencial brindarles tranquilidad para aprender. Al ser el cerebro más emocional que racional, cuando el niño se conecta emocionalmente con su profesor(a) y el material didáctico, le va a ir muchísimo mejor que cuando no lo hace.

¿Y de la inteligencia qué?

La definición de inteligencia, según la neurociencia, viene cambiando. Hoy en día la inteligencia se refiere más a la capacidad creativa, de resolución de problemas, buenas memorias y destrezas de pensamiento crítico, dejando de lado la antigua definición del conocimiento general.

En este siglo se necesita saber qué hacer con el conocimiento y para esto se debe desarrollar la creatividad y el pensamiento crítico en los niños desde temprana edad.

¿Qué talentos tiene su hijo? Búsquelos y estimúlelos

Al tiempo que encuentre en qué es bueno su hijo, también es clave mejorar lo que en él esté débil. Por ejemplo, si un niño está bajo en lectoescritura pero posee un enorme talento para dibujar, enséñele a leer mediante dibujos y otros estímulos pictóricos. Los estudios demuestran que cada vez hay más niños con dificultades para prestar atención a lo relevante y para luego organizarse en lo escolar. Son niños inteligentes, pero que fracasan en sus estudios por falta de enfoque y de planeación adecuada. No manejan bien las prioridades ni el tiempo, y necesitan que se les muestren, de manera explícita y clara, cuál es el estímulo relevante y cuál no lo es, más en la actualidad cuando hay tantos distractores, sobre todo tecnológicos.

Algunos de estos niños también requieren medicación como complemento a la intervención terapéutica. Ciertos tipos de déficits de atención se dan por falta de una proteína en el lóbulo prefrontal del cerebro.

Elija dentro de la tecnología lo que impulsa su aprendizaje

Se ha encontrado que la tecnología tiene su lado positivo y negativo en cuanto al impacto que está teniendo en los cerebros de los niños. Por ejemplo, para el cerebro son buenos los videojuegos sociales, ya que el cerebro es social. Los juegos y programas que aíslan el niño no son deseables. Otro hallazgo es que para contrarrestar tanta distracción que viene con la tecnología hay que enseñar y afianzar buenos hábitos de vida y estudio. ¡Papás, aquí el papel de ustedes es crucial! Ayude a que el cerebro de su hijo este organizado, estimulado y contento.

Fuente:www.eltiempo.com
ANNIE DE ACEVEDO
Psicóloga y educadora
Especial para ‘ABC del Bebé’